El espacio colorido de Pollock y Gabriela

 Pollock con su dueña, Gabriela Bonilla.

Pollock con su dueña, Gabriela Bonilla.

Pollock es el residente estrella de este apartamento lleno de arte y color en Santurce. Su dueña, Gabriela Bonilla, se describe a si misma como copywriter de día y superhéroe de noche.  Su espacio está curado con pinturas, carteles y figuras de artistas de aquí y de los viajes que ha hecho.  Cada rincón se ha cuidado con meticulosidad y en todos lados hay piezas con historia.  

Estilo: Una pequeña junglita ecléctica. Un caos bastante organizado. Recuerdo que cuando recién me mudé tenía una visión completamente distinta. Quería que todo fuese bastante limpio y con detalles industriales, pero afortunadamente mi personalidad lo peleó y resultó ser todo lo contrario.

Qué llama la atención para el que te visita: Primero que todo, Pollock, mi perro, se lleva toda la atención. Su bienvenida es un ataque histérico de besos. Luego las miradas se tornan a las paredes, donde se encuentran los cuadros que llevo coleccionando hace unos años. La mayoría son de artistas locales como Danny Rivera, Orlando Santiago, Ilia Isales, Josué Oquendo, Aslan, entre otros. Pero también he incluido piezas que, afortunadamente, he logrado atrapar cuando viajo. Finalmente, la visita comienza a descubrir las cosas raras que tengo en cada rincón, desde un cíclope naranja colgando en la luz del comedor y una culebra flotando sobre el televisor hasta una mano que sale de la pared y agarra un lagartijo.

Casa ideal: Idealmente quisiera replicar el feeling de mi apartamento en un lugar con espacios bastante abiertos, acogedores, que tenga techos altos, arcos y un piso de madera. Pero la verdad es que, sobre todo, quisiera tener un patio bastante amplio y lleno de flora. Así Pollock podrá hacer de las suyas como se merece y tener como 4 o 5 hermanos.

Esquina favorita: Últimamente no quiero salir de mi cama. Hace unos meses llevo inundando mi cuarto de plantas. Me hacen sentir como si estuviera en una pequeña jungla urbana. Admito que me tomó tiempo reconocer qué plantas funcionaban en mi apartamento y con mi estilo de vida (soy olvidadiza), pero valió la pena el trial & error (un minuto de silencio por las plantas que ya no están conmigo). También, recién terminé de poner unos cuadros que tenía guardados en la pared. Me picaba la vena por color.

Inspiración: Cada pieza que habita en mi apartamento cuenta una historia: La paleta de madera que encontré en la calle y arreglé con mi tío, el letrero que descubrí en un mercadito, el alebrije que capturé en México con una amiga. En fin, me gusta pensar que este espacio es como un diario, donde puedes leer mucho acerca de mi vida y, sobre todo, mi personalidad.

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