Ríorriqueña: Cuando la sangre llama

Ríorriqueña: Cuando la sangre llama

Por: Miosoti Alvarado

Rio de Janeiro en bicicleta es otra cosa. Las ciclovías tienen hasta semáforos. Las bicis son un medio de transporte muy importante. Recuerdo que el día que visité una Favela, en la falda de ésta, habían un montón de bicicletas... y pensé qué chévere! que muchas bicis pa' alquilar! Luego me dicen que esas no se alquilan, que son las bicis de los residentes de las favelas... como no las pueden subir, por lo incómodo que son los pasadizos, pues las dejan amarradas abajo.

Ya que las olimpiadas terminaron y que los cariocas están volviendo a la normalidad, quise experimentar la vida carioca local (carioca: que es de Río de Janeiro). Hice un recorrido por Lapa y Praça VX, lugares de “Jangueo" nocturno y me fui en bici por la costa playera. Bello paisaje y tremendo workout. El que no hace ejercicio en Río es sendo vago... Hay estaciones fijas a través de toda la costa; además, te encuentras con entrenadores que tienen sus estaciones de circuito tipo crossfit al aire libre y las canchas de volley, futvolley y futbol están "choretas". Hubiese querido filmar más el recorrido, pero todavía no tengo el súper poder de correr bici, disfrutar el paisaje y filmar a la misma vez. Podía terminar sin celular y sin dientes. Un lugar que no había podido visitar es la piedra del Arpoador. Este lugar divide las costas de Copacabana e Ipanema. Es famoso porque los cariocas celebran el primer amanecer del año desde esta piedra. Tiene vista hacia ambas playas y hacia gran parte del sur de Río. Es un lugar espectacular.

Llevaba varios días buscando el nombre para la próxima historia, donde escribiría sobre la experiencia de presenciar la medalla de oro de Mónica y la falsa salida de Culson. No encontraba cómo unir tan diferentes experiencias que a la vez fueron igual de emocionales. Y en ese recorrido llegó el nombre: Cuando la sangre llama. Ambas experiencias fueron una misión, como decimos los boricuas.

El sábado del juego de Mónica trabajé hasta las 2pm bajo un sol tropical encendío; almorzé y me dije: "ok, tienes que intentar llegar a Barra y entrar al juego". El viernes hasta le escribí al COPUR para verificar si tenían boletos, pero nada. Así que no tenía remedio: tirármela a ver qué pasa. Estaba a hora y media del Parque Olímpico de Barra de Tijuca, donde era el juego... Güiro en mano me tiré pa'llá. Cuando llego, me entero que el juego Nadal-Del Potro no había terminado. Eso era una buena señal: tenía tiempo pa’ lograrlo. Hago la filota de boletería... como 20 minutos… nada, no quedaban boletos. Me habían dicho que hay revendedores en los alrededores de la entrada; no veía nada. Tenía un sharpie, así que conseguí un papel y escribí en inglés y en portugués que necesitaba boleto para la final de tenis individual femenino. Así llegó un revendedor ofreciéndome un boleto por $250 americanos... "Tu me estás jodiendo?!"....! Le tiré $175 y me dijo que sí, y fue a buscar el boleto… pero en verdad eso era una estafa. Eso podía costar un boleto pa sentarte al lado de Mónica, ya saben la mafia carioca en plena acción… como en cualquier país. En eso veo unos boricuas y andaban en las mismas. El plan era esperar que se acabara el juego Nadal-Del Potro y pedirle el boleto a los que salieran; era el mismo boleto para ambos juegos. En ese momento cada cual empezó a buscárselas individualmente, esto no se podía hacer en grupo. Después de varios intentos conseguí una pareja de argentinos que iba saliendo del juego. Le explico la situación y me regalan sus dos boletos. OK, ya tengo boletos; ahora toca entrar al parque con unos boletos ya escaneados… #detallito. Observo desde lejos los puntos de entrada -eran como 15- voy mirando hasta que veo un grupito de brasileños abogando por volver a entrar. Ellos salieron a ver boxeo (que queda fuera del parque olímpico de Barra) y querían volver entrar a ver las finales de Judo. Ahí me le pegué y le dije que andaba en las mismas. Y esos brasileños no se iban a mover hasta que lo dejaran entrar. Luego de unos 15 minutos esperando, llegó una empleada que nos dió el sermón de que si sales, no se puede volver entrar y al final nos dió el break... Aleluya!!!!

Ya estaba dentro del parque ahora a buscar corriendo la entrada del estadio de tenis. Eso allí era inmenso. Y boom! Cuando entro, había terminado el primer set 6-4 a favor de Mónica! Mi preocupación mayor era que en momentos difíciles del juego Mónica no tuviera esa energía boricua, pero cuando entré la monoestrellada dominaba en las gradas, estaba por todos lados! Y eso me puso más feliz. Me encontré con algunos de los que se tiraron la misión de entrar y la montamos con el güiro. Nuestras gradas estaban boricuarizadas: los orientales locos de que yo tocara el güiro y los latinos presentes dándolo todo por Mónica, fue bello! El resto ya lo saben, nuestra primera medalla de Oro. Un detallito: Aunque fue increíble presenciar el alza de nuestra bandera y escuchar nuestro himno, el tempo de La Borinqueña estuvo demasiado rápido. Como que no se pudo disfrutar el momento completo... nosotros queríamos alargar esos oh, oh ooooh...!!!!! Pero mano, fue muy rápido todo! Nos abrazamos, Boricuas y Boricuarizados por ese momento... felicidá!!!

El día de la carrera de Culson trabajé en el Estadio. Me tocó en la curva de la salida de los 100mts. No estaba tan lejos de la llegada. Mis compañeros de trabajo ya sabían de la carrera, así que intercambiaron posición conmigo para poder captar la llegada, ya éramos mafia. Celular en mano, espero la presentación de Culson... tan bello, tan orgulloso de Puerto Rico, parapelos. Sabíamos que estábamos a minutos de una segunda medalla para esta Isla, tan pequeña pero con tanto talento y corazón. "On your marks"... silencio total... "Set" disparo 1, disparo 2... oh no! Tensión. ¿fue lo que vi? No puede ser... no puede ser… Culson?!?! Mi compañero de trabajo me pone la mano en el hombro. Todos vimos la falsa salida... Shock, shock total en el Estadio... Shock! Se me fueron las ganas de ver la carrera… de estar en ese lugar. Imagínate como se tenía que sentir Culson. Tengo que abrazarlo, fue mi próximo pensamiento.

Mi carnet de trabajo tenía acceso a todas las áreas de fotógrafos incluyendo área de práctica y  pasillos que dan acceso a los vestidores de los atletas. Pero en realidad nunca había intentado acercarme a un atleta para un una foto o un autógrafo, como que esa parte de fanática “ groupie" no la tengo muy desarrollada. Y es que estos atletas son como mis panas. Ellos no sabrán de mí, pero yo sé de ellos. Son eso mismo, mis conocidos y no siento esa necesidad de ir detrás de ellos a pedir un autógrafo o un "selfie". Pero esto era diferente. Se trataba de llegar a uno de los míos, de mi sangre, se trataba de mi familia. Mi compañero me dijo "vete, búscalo... tienes que llegar hasta donde él". Moviéndome lo más rápido posible me encuentro a Kang, (fotógrafo boricua) en medio de un pasillo tirado en el piso -computadora en mano- editando la foto de la falsa salida y en shock también. Me dice "por favor quédate con mis cosas en lo que busco mi cámara"... lo espero... mirada de sufrimiento entre ambos. Le digo "voy a ver si encuentro para abrazarlo" y lo sigo. De camino, me encuentro a otros reporteros boricuas y al COPUR, todo el mundo en shock total. Nos miramos, nadie puede creer lo sucedido. No veía a Culson... pregunto y me dicen que ya entró al área restringida para atletas. De esa área los atletas pasan a la conferencia de prensa (si ganan) o a los vestidores. Me voy por el lado, casi corriendo. Llego al área, no veo nada, pasillos enormes con muchas  puertas de vestidores cerradas. Obvio que no me iba a poner a abrir las puertas. Camino el pasillo entero, viro, regreso, nada. Me empiezo a desesperar. No me atrevía preguntar. Miro el celular... había puesto en mi estatus de Facebook que iba a buscarlo para abrazarlo... y tenía una retahíla de comentarios. Todos escribieron: "sí, búscalo", 'abrázalo por mi", "abrázalo por PR". Espero cinco minutos... ya tengo que volver a trabajar. ¿Me voy? ¿Espero? ¿Se habrá ido? ¿Estoy algarete aquí esperando? ¿Y si no sale? Bueno, lo intenté... y en eso alzo la mirada y al final del pasillo veo a este flaco acompañado de tres personas más... Culson!!! Corrí como una demente. Llego donde ellos y le digo “Culson, soy voluntaria de Puerto Rico y yo necesito abrazarte, ¿puedo?" Él, ojos llorosos, me mira y me dice (con una media sonrisa) “Claro". Lo abrazo y le digo que no hay palabras que decir, sólo te abrazo por mí y por Puerto Rico. Aquí estamos y pa’lante.

Y es que cuando la sangre llama hay que darlo todo, ustedes saben de eso, en las buenas y en las no tan buenas. No hay pietaje ni fotos de éstos dos momentos... son momentos para vivirlos. ¡Gracias Mónica! ¡Gracias Culson! Sus acciones en Río 2016 son igual de importantes. Porque las alegrías y las tristezas unen a la familia, unen al pueblo de igual manera. ¡Que viva Puerto Rico! ¡Mi isla, mi paraíso! 

 

 

 

Ríorriqueña: Tras bastidores

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Ríorriqueña: La tercera pata

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