Ríorriqueña: Una voluntaria Olímpica

Ríorriqueña: Una voluntaria Olímpica

Por Miosoti Alvarado

Devagar.

Devagar: en portugués, lento. Así ha sido el proceso desde el día uno. Hace alrededor de dos años comencé el proceso para ser voluntaria de las primeras Olimpiadas en América del Sur. Y hasta hoy sigue siendo lento. Quien realmente me conoce sabe que ir lento, despacio o como quieran llamarlo para mí es un ejercicio diario. Y eso que he mejorado con los años, y todavía me desespero un poco. Para resumir, esperaba noticias de confirmación como voluntaria desde enero del 2016, y no fue hasta el 30 de junio que me contestaron. Cuando leí el e-mail que decía que estaría trabajando como asistente de fotografía en el estadio olímpico, todo cambió: "Claro que sí, claro que sí, claro que voy". Imaginen, en un mes tenía que buscar pasaje, estadía, cuido de hijos y perros etc. Y me dije "¿pero a ti no te gusta todo rápido?... así que meta mano!"

Poco tiempo significa también que todo es más caro… cuando verifico pasaje y estadías, ya estaba todo por los cielos. Así que empecé a buscar maneras de poder economizar donde fuera. Mi amiga Wendy y su santa madre que siempre me resuelven en esos momentos, me consiguieron un pasaje stand-by: Pasaje resuelto. Dentro de la información que le envían a los voluntarios hay unos hospedajes que se organizan para recibir voluntarios a un precio súper económico; son como comunales... mucha gente en un mismo lugar. Así que me dije "esa es mi única opción, vamos a meterle". Por un precio extremadamente accesible tengo un techo con mattre incluído, agua caliente, desayuno y Wi-Fi.. qué es lo que necesito para este viaje. ¡Así que nos fuimos!

Salí el martes 2 de agosto; llegué a Río el jueves 4 de agosto. Tuve que cambiar los planes y llegar a Sao Paulo ya que los vuelos a Río estaban imposibles. Problemas con el clima en Miami durante el martes convirtió ir a Río en una pesadilla durante el martes y el miércoles. Así que busqué en los vuelos a Sao Paulo lo logré. Tomé una guagua desde San Paulo y jueves en la tarde ya estaba en Río. Cuando llegué al hospedaje fue un poco fuerte. No era exactamente como lo esperaba; me entró un poco de ansiedad. Así que miré a mi alrededor y observé... inhalé y exhalé... Y me dije "si esa señora de 70 años está aquí y es voluntaria, ¿cuál es el problema? Así que lo tomé como un camping en el que nunca va a llover, jaja.

Alrededor de 100 personas de todo el mundo en una cancha dividida entre hombres y mujeres. ¿Las edades? La mayoría súper jóvenes, de 18 a 25 años y mayores de 50 años. Personas amigables, serviciales con ganas de conocer gente diferente y conscientes de que están siendo parte de un momento histórico. Primera noche: #triunfo... todo en orden como adultos que somos. Así que hoy 5 de agosto, día que inauguran las olimpiadas y luego de pasar tres horas en la fila para recoger credencial y uniforme... me encuentro aquí lista para vivir esta experiencia única. Ahora a encontrar un lugar para ver la apertura. ¡Vamo’ allá!

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