Terapia Culinaria

Terapia Culinaria

Con una dulce voz, me recibe Clarissa Llenza. A una casa que es un oasis en la ciudad, comienzan a llegar distintas mujeres.  Es un ambiente cálido, suave, y así es su anfitriona. Su terraza refresca la tarde y comienza a caer el sol. Y con esto, una invitación a una copa de vino y con música de jazz de fondo, te hace sentir a gusto en su casa.  

Ya estábamos todas las que participaríamos en la clase: Garbanzos en tres formas de Home Cooking Therapy, el proyecto de Clarissa, con el que pretende enseñar todo lo conocido en la cocina, una de sus mayores pasiones. Y no es que esto sea solo para mujeres, pero en esta ocasión, todas somos féminas. El escenarios es perfecto: una cocina amplia bien iluminada, llena de libros de cocina y potes de especies. Una cocina que se presta para que todas seamos protagonistas.

Manos a la obra

Y con los platos ya delineados y el ‘prep’ listo, comenzamos a confeccionar lo que nos comeremos durante y después del proceso. Comenzamos por el postre, por ser lo más que tarda en el horno: Saquitos de peras con chocolate. Cada una de las participantes pudo preparar el suyo. Mientras, Clarissa nos lleva por la preparación de los garbanzos de tres maneras distintas: Hummus, Garbanzos Spicy Roasted, y como plato fuerte, Pasta e Ceci, una rica pasta con garbanzos. Entre preguntas y respuestas, te demuestra su pasión por cocinar y fundir sabores de cocinas internacionales.

Y entre cada preparación, se conversaba de todo; los truquitos, la familia, estudios, los hijos, las compras por internet, etc. De repente son varias horas de compartir con gente desconocida, que en un ratito, se vuelven conocidos… ¡ahí está la terapia! Y mientras pasas un rato chévere, aprendes un nuevo plato que puedes preparar en tu casa. Y Clarissa comparte sus historias para contagiarte a que cocines, a que cuando te sientas mal, molesta o con ansiedad, te apartes de todo y todos y le dediques tiempo a la cocina.

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“Es en la cocina donde mejor me siento”

Desde niña Clarissa estuvo muy de cerca a la cocina. Su abuela y su mamá le inculcaron amor y dedicación por la cocina y ahora, luego de años trabajando en las comunicaciones y su negocio propio, Moriviví, decidió regresar a lo básico.

“Es en la cocina donde mejor me siento. Si construyera una casa en un futuro, haría una cocina casa, en vez de una casa con cocina. Amigos y familiares nos reunimos y juntos compartimos historias que nos hacen reír y a veces llorar... como es la vida”, nos cuenta Clarissa, justo antes de degustar el plato principal.  

Clarissa ha estado enseñando clases de cocina a grupos pequeños que disfrutan de la experiencia de cocinar y luego sentarse a una mesa, como es común en las culturas europeas. “Creo que esto es lo que más disfruto de la cocina, hacer que la gente se sienta bien después de disfrutar de una cena sencilla. Hay una alegría particular que me da el cocinar y compartir mis recetas con otros... no solo compartir comida, sino nuestras vidas”, añade.

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Es mucho lo que podemos aprender de personas como Clarissa. La sutileza, la dedicación en que algo quede bien. El poner todos nuestro sentidos en una tarea como cocinar y compartirlo con otros. El escucharse y el escuchar, como una tarea de sanación. Tu terapeuta puede llevar un delantal y la sesión puede estar llena de aromas y sabores. 

Para saber más de este proyecto y las próximas clases, sigue a Clarissa e inspírate, que más que cocinar para comer, es cocinar para alimentar el yo interior. 

Hay que seguir en la búsqueda de la felicidad y la autonomía libertadora.    

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